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Monday, February 28, 2005

El Todoismo

¿Qué es lo que te está proponiendo?

Ella hablaba como si Corso no estuviera en el cuarto, y sólo se dirigía a Bernardo.

Me esta invitando a participar en un Club de la Pelea que está detrás de la pizzería del Centro.

¿Nooooo?, ¿Habla en serio?, ¿Qué no sabe de tu afiliación con Amnistía Internacional?, en principio deberías de estar en desacuerdo.

Bernardo con roja mirada observaba a Corso, sin hacer caso de Julieta. Siguió averiguando sobre la propuesta.

Corso no se había oido el comentario de Julieta, continúo.

Pero más que eso Bernardo, quisiera que reflexionaras conmigo acerca de la religión que he empezado a profesar.

Corso, háblame sobre la pizzería y los madrazos.

¿Qué es lo que quiere ahora?, ¿Te quiere evangelizar?

Cállate Julieta déjame escuchar, esto es importante.

Julieta se fue a una esquina, se hizo bolita, la cabeza en las rodillas, comenzó a hacer sonidos guturales que impregnaban de malestar el ambiente.

Corso, ensimismado no oía a Julieta y trataba de expresar su idea.

Mira se llama el Todoismo, y básicamente se trata de que Todo es de todos, y que nada es de nadie.

Bernardo con su roja mirada buscaba la verdad detrás de sus palabras.

¿Cómo esta eso?

Sí, nada es tuyo, nada es mío. Todo es de todos, y esto se aplica a todos y cada uno de los aspectos de la existencia humana.

Bernardo sintió como se le era revelada una de las Verdades Universales.

Corso prosiguió.

Todas tus pertenencias son ilusiones, y la única manera de no desilusionarse es no poseer nada. Cuando estas libre de desilusión vendrá naturalmente la Felicidad. Simple y complicado a la vez.

Bernardo recapitulando: - Nada es mío, eso es. La cosa es no tener nada, para no estar atado a nada.

Bernardo necesitaba tiempo para reflexionar sobre lo que había descubierto. Había olvidado la inicial propuesta de unirse al Club de la Pelea. Sus pesados pies lo llevaban afuera, necesitaba tabaco para dejar que sus células absorbieran el nuevo conocimiento.

Cuando regresó a la habitación, con la Verdad en su cabeza, encontró a Julieta con la boca ocupada, no precisamente conversando mientras Corso mantenía la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados.

Los ojos de Bernardo supuraban fuego, no pudo articular palabra y lo que salió de él fue un gruñido, al que Julieta reaccionó dejando de hacer lo que hacía para escapar del animal salvaje que había imaginado.

Corso se cerró la bragueta y se le tiró a los brazos a Bernardo, esperando recibir un abrazo fraternal.

Al final si hubo madrazos.

Lo que después entendió Bernardo fue que Corso le había dado lo que deseaba: 1) Aquella Verdad que lo llevaría a la Felicidad de una forma hipotética, y 2) la certeza que lo llevó al éxtasis, el Club de la Pelea en su propia casa.


Fabiola

Último de Febrero.

Los personajes que aqui se presentan son ficticios, cualquier similitud con la realidad es obra de la casualidad.

Monday, February 14, 2005

Vogue y la Revolución.

Este día fue cuando empezó todo. El día en el que la portada de la revista Vogue, desplegaba en todo su esplendor una hermosa modelo. Se preguntará usted, ¿Qué tiene eso de particular?, lo que le puedo decir es que aquella no era una modelo regular, nunca nadie se había imaginado ver algo parecido en la portada de tal revista.

Poco a poco se fue corriendo la voz. Para medio día, la gente se arremolinaba para comprar uno de los pocos ejemplares que quedaban. Los altercados no se hicieron esperar; unos violentos y otros no. El mundo luchaba por tener entre sus manos una copia, una de las pruebas, una de las señales. La gente en vano, trataba de descifrar el significado de aquella imagen en la portada.

Para el anochecer las noticias reportaban los violentos sucesos. Robos, golpes y palizas, todo por poseer la impresión de aquella belleza. Nadie parecía encontrar lo que tenía aquella imagen que a todos volvía locos.

Después de una semana, la portada seguía haciendo noticia. La editorial de la revista había ordenado dos tirajes especiales para satisfacer la demanda. La repercusión de aquella imagen no se quedo ahí. Nadie pudo seguir de cerca su influencia en el mundo por que todo sucedía a pasos agigantados. Le llamaban la modelo de la revolución, la gente medía el tiempo de acuerdo a ella. Antes o Después de ella, su nombre en este caso no es importante, éste se vio brutalmente empañado por su imagen.

Quién haya sido el responsable de poner a aquella mujer en la portada, debía de ser un genio. Quien quiera que haya sido, indudablemente tenía el don de la clarividencia. Podía ver a través de la naturaleza humana, podía ver aquello que la gente deseaba. Si bien es cierto, han sido siglos sobre siglos del mismo canon de belleza. Este era el parteaguas de la historia de la moda, ¿Qué digo?, el de la Historia de la Humanidad, esto era destruir a los romanos, a los griegos, a los egipcios, era una nueva caída del Imperio, era vivir el Renacimiento.

Los críticos sociales ya escribían sobre el hecho en los periódicos, invitaban a estudiosos extranjeros a analizarlo, mientras los maestros trataban de encontrar el fondo, la gente rápido se habitúo a lo nuevo. Las tiendas, los restaurantes, los gimnasios y los salones de belleza, adoptaron la nueva ola, haciendo sentir que lo anterior era tan anticuado, tan fuera de la realidad, que se usaba como despectivo.

Aquella mujer con sus curvas vino a revolver el mundo. La anorexia pasó a la historia, todo giraba alrededor de la carne. Entre más tela se usara mejor, entre más grande y redonda la figura, más poder y arrogancia. Desde las celebridades hasta el populacho, trataban por todos los medios de adquirir aquella figura ideal. Nadie se acordaba de las dietas, las básculas, de las limitaciones.

La industria de las píldoras para adelgazar, de los “gurus” del ejercicio, se colapsaba. Los gimnasios ofrecían especiales para redondear el cuerpo con ofertas de 30 días o la devolución de su dinero. Los carbohidratos dejaron de ser del demonio para convertirse en dios.

Nadie lo previno, nadie lo hubiera imaginado. De pronto, todos vivíamos en la era “Boteriana” Las Gracias de Botticelli, eran los modelos a seguir, se hablaba de tallas en dos dígitos. Aquellos diseñadores que se rehusaron a seguir, murieron en el olvido. La carne había reemplazado al hueso.

En la historia se escribía un nuevo capítulo, un capítulo de desenfreno, no sólo en la figura, se desencadenó también el deseo, el deseo desencadenó la abundancia y con ella vino la felicidad. La gente se preocupaba por mantener un rozagante cuerpo. Estos cuerpos trajeron el deseo.

Nadie se acordaba que alguna vez existió hacerse el amor a uno mismo, nadie más se acordaba de la pornografía. Esto no cabía dentro de las nuevas ideas, habiendo todos aquellos cuerpos esperando ser complacidos, no había tiempo para el egoísmo.

Los restaurantes, los centros comerciales, inclusive las Iglesias, en todos estos lugares, habían sitios designados para el amor. Ya no se sabía de límites. A los niños se les educaba desde pequeños a amar. La palabra tabú, fue excluida de los diccionarios, de los santurrones se hablaba en tiempo pasado. Las vírgenes se hacían cada vez más jóvenes. No había reglas para que nadie las rompiera.

Aquél fue el día en que empezó todo, el día en el que los humanos aprendieron a amar.

Fabiola

Día de San Valentín, 2005.

Tuesday, February 01, 2005

Esperanza

Ella esta esperando, con sus ojos hacia fuera, la mirada hacia adentro. Se preguntaba. Se preguntaba el por que de sus preguntas. A estas alturas de su vida, las preguntas podían ser muy peligrosas, podían ser milagrosas, podían representar la muerte o la salvación de su alma.

Creia que había llegado a un punto en el que las cosas ya no se mueven, en el que se quedan quietas. Así ella lo pensaba y lo aceptaba con alegría, no había pesada resignación en sus pensamientos, había tranquilidad de saber que las cosas eran predecibles, controlables, esperadas. Pero, hoy las olas habian venido a moverlo todo.

Pero, ¿Por qué?, ¿Para qué?, no necesitaba las dudas. Doce años juntos, era algo de lo que ella se sentía agradecida, su juventud la había pasado con él, habían crecido juntos, ambos eran testigos de cada uno.

No se entendía, no sabía la procedencia de aquellos sentimientos. Trataba de pensar en las causas. Si bien es cierto, sus oídos se habían cerrado sin un te quiero, sus labios se petrificaron en el olvido. Se preguntaba ¿Cómo era que sentía desolación?

Se sentía sola en casa, rodeada de gente, afuera y por dentro. Él ya no estaba con ella, la había abandonado, dejando tras él el recuerdo. Mismo del que ella tomaba las piezas construirse una vida. Y ahora las preguntas, las dudas y la contundente realidad.

Ella había comenzado a mirar hacia fuera, miraba a los demás de una forma distinta, miraba a los hombres preguntándose, ¿Cómo sería mi vida con él, o con alguien como aquél? Se sentía enferma de sólo pensarlo, pero lo pensaba.

Sin saber como; dejo de esperar aquél te quiero, aquella caricia, una mirada de complicidad, simplemente se había cansado de esperar. Estaba muerta una parte de ella, una parte de la fantasía, y totalmente muerta la esperanza.

Con esto en la cabeza, pagó la cuenta, dejó el café. Había decidido ya no esperarlo más.

Fabiola

Enero 2005

Que día es hoy?